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image El precio del vino en los restaurantes

El panorama del vino en España no está en su mejor momento, en gran parte por la situación económica general de recesión. Es tiempo de ajustes y de pensar que se hace mal y como enmendarlo, como decía Napoleón “El infortunio es la comadrona del genio”. La fórmula que devuelva alegría al sector vitivinícola no hay que buscarla, en España es conocida por todos desde hace tiempo, de hecho es inherente al país; tenemos unos de los mejores vinos del mundo, una climatología excepcional y una cultura madura para elaborar los mejores vinos del mundo. Comunicar y saber vender nuestro vino es ahora en lo que debemos mejorar.

Uno de los temas siempre comentados entre los aficionados del vino es el de los precios a los que se venden en los restaurantes, asumimos como normal que un vino en función de su valor, en el restaurante se le duplique o incluso cuadruplique su precio, es difícil encontrar una botella de 75cl de vino en cualquier carta por debajo de 10 o 12€, vinos sin crianza y baratos que en su mayoría que se compran por menos de la mitad en cualquier establecimiento de alimentación o enoteca, también es normal duplicar o triplicar el precio de cualquier vino de crianza que habitualmente se compraría en la calle por 5 o 7€ en ningún restaurante lo encuentras por menos de 16-18€, con los vinos de guarda y media o alta gama ya es distinto y según que restaurantes se aplican criterios distintos, algunos, más pudorosos, con el precio aplican porcentajes razonables, para los tiempos que corren, del 70%, pero estos criterios distan mucho de ser uniformes, todos hemos vistos cartas con el conocidísimo Vega Sicilia Único a 300  o incluso 400€ cuando en cualquier comercio especializado se puede adquirir a unos 175€.

Resulta evidente que el restaurador pretende sacar el máximo beneficio del vino, cada uno en su negocio valora su trabajo como quiere, pero verdaderamente en la mayorías de las ocasiones el vino se nos sirve con poco valor añadido, a menudo se descorcha la botella y se coloca en la mesa, otras se ofrece la prueba y en algunas ocasiones cuando hay servicio de sumiller, se asesora la elección del vino y se explican sus cualidades.  Pero la mayoría de las veces al vendernos el vino pocos extras se nos ofrecen que justifiquen ese encarecimiento.

¿Cuanto vino dejan de vender los restaurantes por los márgenes desproporcionados que cargan? ¿Cuantas comidas excelentes se han quedado en aceptables por la falta de un vino que por su precio no hemos pedido? Son preguntas que deberían hacerse los propietarios de los restaurantes. server dns information . Saben que sus clientes son conscientes del margen con el que se venden los vinos en su restaurante porque los compran en sus comercios favoritos y conocen los precios, es más difícil que el cliente valore el coste de la menestra o el plato de pescado porque probablemente no estará tan al tanto del coste de los productos y la elaboración. Si el cliente extrapola los márgenes de los vinos a los platos de la carta se escandalizará.

El vino no es un producto complicado de manejar en un restaurante, aunque es delicado y requiere sus cuidados no es perecedero como el pescado o la carne y con una política de compras razonable se aseguran una rotación mínima para que no se estropee en la bodega o almacén del restaurante, de ningún modo se justifican los sobreprecios, ni siquiera con los que salgan mal y el cliente los devuelva.

Creo que aplicar unos precios razonables por el servicio del vino que se pueden estimar en un fijo por descorche y un margen nunca superior al 50% de su valor será razonable, con seguridad se venderá mas vino minimizando la reducción de ingresos y atraerá y fidelizará a los clientes.

Aún cuesta encontrar establecimientos donde se ofrezca al cliente llevar su propio vino y cobrar el descorche, como también sigue siendo poco popular que los restaurantes ofrezcan el vino sobrante en una bolsa al comensal para que se lo lleve y tome cuando quiera tranquilamente. De momento son prestaciones más habituales entre los anglosajones que entre los latinos.

Piensen ahora y agradezcan que no se aplique la misma política de precios en los cafés de la sobremesa, que también tienen su trabajo, aunque estos raramente superan los 2€. Se imaginan pagar 6€ por un café, si los hosteleros siguieran las mismas políticas que con los vinos así sería.

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