Hoy, como en el pasado, comida y bebida son elementos esenciales en la definición de una civilidad. Lo que comemos y bebemos forma parte de nuestro sentido de pertenencia a una comunidad y participa en la construcción de la identidad cultural. En muchos casos, las normas alimentarias llegan a condicionar nuestros comportamientos y nuestra comunicación interpersonal e intercultural. Junto con el aceite de oliva y el pan, el vino es tal vez el alimento que más ha caracterizado la
identidad de la cultura mediterránea desde hace tiempo inmemorable. Es curioso cómo ciertas palabras tienen una raíz etimológica en común con elementos asociados a la producción del vino: vid y vida, cultivo y cultura, sabor y saber…


Además de ser un medio de sustento, el vino siempre ha representado un elemento de socialización, expresando por ejemplo la pertenencia a un territorio de producción, a una capa social o a una comunidad espiritual. Relacionándose con la esfera social, artística o religiosa, el vino es capaz de construir un escenario ritual, tanto sacro como profano, allí donde se consume.


Los vinos AVENENCIA, creados por Juan Vinuesa, han sido creados para ayudarnos a creer en el trabajo bien hecho. En mantener y respetar los tiempos de la naturaleza y los procesos que permiten a las uvas tomar de la tierra, el sol, la lluvia, el aire, la luna, volver a crear vinos naturales y llenos de riqueza en sabor, en salud, en gusto…. pero a precios asequibles fruto de la filosofía del creador de AVENENCIA, “los vinos más caros, no son los mejores, sino los que se cultivan bien, de manera natural y se comparten”


 

 

 

 

 

 

En su célebre libro Mitologías, publicado por primera vez en París en 1957, Roland Barthes escribía: «Como todo tótem vivaz, el vino soporta una mitología variada que no se perturba con contradicciones. Por ejemplo, esta sustancia galvánica siempre es considerada como el más eficaz de los elementos para apagar la sed o al menos la sed sirve de primera coartada para consumirlo (“hay sed”). Bajo su forma roja tiene como hipóstasis muy antigua a la sangre, al líquido denso y vital. De hecho, su forma humoral no interesa mucho: es ante todo una sustancia de conversión, capaz de cambiar las situaciones y los estados, y de extraer de los objetos su contrario, de hacer, por ejemplo, de un débil un fuerte, de un silencioso un parlanchín; de allí proviene su vieja herencia alquímica, su poder filosófico de trasmutar o de crear ex nihilo».

¿A que esperas para poner AVENENCIA en tu vida?
Donde vayas: Pidelo
Si te invitan:LLlévalo
Si celebras: Compartelo
Y si …… tienes que AVENIRTE…… D E C O R C H A UNA BOTELLA DE AVENENCIA

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