Existen ciertos mitos alrededor del vino blanco que hace que mucha gente no se anime a su consumo.

Los desmontamos:

1. “No tienen cuerpo”
Los blancos son más ligeros por la maceración, pero  si la variedad de uva es potente, el vino blanco puede tener tanta presencia como un tinto.
Por otra parte, pueden encontrarse muchos buenos blancos con crianza e incluso con reserva y más de diez años de envejecimiento en botella.

2. “El vino blanco es solo para el pescado”
Los blancos pueden ir perfectos con guisos potentes de ave (y patés),  sopas y platos que contengan carne.

3.“No maridan bien con quesos”
Siempre se ha pensado que los quesos sólo maridan con tintos, pero  hay blancos que van perfectos con quesos tipo brie o muy tiernos, o incluso con ciertos quesos curados.

4. “No hay apenas variedad”
Dentro de los blancos también hay mucha diferencias en función de la variedad de uva escogida para su elaboración. No es lo mismo un verdejo, que una garnacha blanca, que tiene una estructura muy similar a los tintos.

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